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Se arrugan: del 'fuera de mi coño' al "somos pacifistas"

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Entraron y salieron igual. Convencidas de su versión, con sus coronas de flores en la cabeza y con idéntico discurso: «Sabemos cuál fue nuestra acción y nuestro comportamiento. Por mucho que se empeñen en dar una imagen de Femen que no es, somos pacíficas y tratamos de hacer pensar a la gente. Por eso este juicio es en gran medida ideológico y político. Una persecución que no se lleva a cabo sólo con Femen sino contra otros grupos feministas». Así de claro lo tuvo Lara Alcázar, líder del movimiento en nuestro país, y así lo corroboraron otras cuatro integrantes del grupo a las puertas del juzgado de lo penal nº 19 de Madrid, donde ayer declararon como acusadas en el primer juicio que se celebra en España contra esta organización y que quedó visto para sentencia.

A las cinco activistas se las juzga por irrumpir semidesnudas en una marcha antiabortista el 17 de noviembre de 2013. La Fiscalía las acusa de los delitos de desórdenes públicos y resistencia a la autoridad y solicita una pena de nueve meses de prisión para cada una más una multa de 1.800 euros. Además, durante la vista añadió otro delito, contra los derechos y deberes fundamentales. Más lejos va la Asociación Enraizados en Cristo y en la Sociedad, que ejerce la acusación particular y pide hasta seis años y medio de prisión al incluir el delito de exhibicionismo. Por su parte, la defensa pide la libre absolución de las cinco.

Las activistas, insistieron en que actuaron «de forma pacífica», pero que se sintieron atacadas y trataron de «protegerse». Los manifestantes que vieron «interrumpida» su marcha, aseguraron en cambio que «las jóvenes fueron violentas y profirieron insultos». Ambas posturas fueron las que se escucharon ayer en la sala durante más de tres horas.

«Venimos al juicio con la cabeza alta, orgullosas de haber hecho una acción que se limitó a hacer uso de nuestro cuerpo en un lugar público», aseguró Alcázar. «Estamos tranquilas. Defendemos los derechos de las mujeres y la despenalización del aborto. Y lo volveríamos a hacer», comentó. «No se puede tolerar que se pidan años de prisión para cinco activistas que lo único que han hecho es lanzar sus consignas», continuó Lara, que lanzó una pregunta: «¿Dónde está el peligro en que las mujeres se apropien de su cuerpo, salgan a la calle y lancen su mensaje? ¿De verdad es esto peligroso?».

Por su parte, José Castro Velarde, portavoz de Enraizados en Cristo y en la Sociedad, declaró que «las acusadas actuaron de forma violenta para impedir una manifestación de familias con niños. Se dedican a boicotear actos de personas pacíficas, no a ayudar a ningún colectivo desfavorecido». Por eso consideró que los 6,5 años que piden «son justos».

Las acusadas sólo respondieron a las preguntas de su letrado. «Queríamos mostrar, en un momento de debate, las dos posturas enfrentadas sobre el aborto. Pero se abalanzaron hacia nosotras, nos zarandearon y nos rociaron con pintura roja», dijeron a la juez las acusadas Lara, Carlota, Margarita, Carmen y Begoña.

Los testigos declararon otra cosa. Que la actitud de las de Femen fue «violenta»; que «aparecieron corriendo y se quedaron con los pechos al aire, gritando y gesticulando»; que «algunos manifestantes intentaron taparlas para que los niños no las vieran pero que los menores se asustaron, lloraron y algunos han quedado marcados y traumatizados por este hecho». Coincidieron todos en que las chicas «profirieron insultos» –aunque no recordaron qué dijeron más allá de un «joderos» y eslóganes como «nosotras parimos, nosotras decidimos»–.

También testificaron tres de los policías que redujeron a las activistas. Señalaron que «no colaboraron con las autoridades y que ejercieron resistencia a ser desalojadas».

En sus conclusiones finales, la Fiscalía argumentó que «es obligatorio para todos someternos a las leyes. Estas señoras vulneraron el derecho fundamental de manifestación y en la protesta política no todo vale. Su actitud no puede considerarse pacífica y deben ser condenadas». Polonia Castellanos, abogada de la acusación, reiteró que «si queremos convivir en un espacio de tolerancia y democrático, es necesario que respetemos los derechos de los demás. Por eso es importante que este tipo de conductas sean sancionadas».

Zulueta, abogado defensor, señaló que «considerar obsceno en el siglo XXI que una mujer tenga el pecho al aire es vergonzoso y supone volver a la Inquisición. Podría ser reprobable pero no punible, porque entonces no se podría ni ir a la playa». El letrado confía en que la sentencia «sea absolutoria», porque «Femen usa su cuerpo como reivindicación y esto tiene que ser admitido en un Estado de Derecho», manifestó tras la vista.

¿qué es lo que ocurrió en la manifestación?

Los hechos se remontan a noviembre de 2013, cuando las acusadas irrumpieron con el pecho descubierto y pintado en una manifestación antiabortista, organizada por el colectivo Derecho a Vivir, que recorría el centro de Madrid. Se pusieron delante de los manifestantes provida para exhibir y gritar lemas como «Mis normas, mi cuerpo» o «Libertad para abortar». Algunos de los participantes en la marcha se enfrentaron a ellas, las rociaron con un aerosol rojo y les gritaron «abortistas terroristas». La Policía las detuvo y el juez las dejó en libertad pero les imputó delitos por desorden público, resistencia a la autoridad y exhibicionismo. La manifestación y el acto de protesta tuvo lugar un mes antes de que el Gobierno aprobara el anteproyecto de la ley del aborto propuesta por Alberto Ruíz- Gallardón, la más restrictiva de la democracia y que al final no salió .

Categoría
Prime Time Política

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