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El vídeo que refleja las tácticas nazis copiadas al milímetro por los separatistas catalanes

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¿Es supremacista, xenófobo y fascista el independentismo catalán? Las coincidencias con las técnicas nazis de propaganda y movilización son casi absolutas.   Isaac Parejo analiza aquí una a una:

Llevamos años de insoportable y cansino procesismo. La buena noticia es que parece estar llegando a su fin. Aún así, los líderes independentistas no pararán hasta agotar a toda la población española con su monotema diario. De modo que es importante seguir machacando este agonizante procés hasta que no quede ni un ápice de ese totalitarismo que unos pocos intentan imponer a la mayoría de la población catalana. 

Hace más de 80 años, un hombre dio con las claves para encandilar a las masas a golpe de consigna y manipulación. Era el famoso ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels, ¿que a qué viene este impertinente dato? Pues muy sencillo.

Los líderes del procés han aplicado a la perfección y uno por uno los once puntos que Goebbels desarrolló para la implantación del fascismo en Alemania, para conseguir seducir a las masas y manejarlas a su antojo, ¿os parece increíble que un proceso tan democrático, como dicen los independentistas, tenga como referente a todo un icono del fascismo? Ya veréis que no es tan descabellado. Comenzamos:

 

Principio de simplificación

"Adoptar una única idea, un único símbolo" 

 

Goebbels decía: “A las masas hay que darle algo simple y fácil de recordar; a ser posible, reducir todo a un eslogan o símbolo (una esvástica, por ejemplo)”.

 Hitler hablaba de democracia como si lo que había antes de él no lo fuera. Detestaba a los partidos tradicionales erigiéndose como adalid de la libertad.  Exactamente lo mismo que hacen los líderes independentistas. 

Este principio es muy fácil de aplicar al independentismo, ya que si algo tienen para aburrir son símbolos, comenzando por la estelada y pasando por el lazo amarillo y mil de pamplinas simbólicas como meterse en una jaula para simular a los políticos presos o disfrazarse de urna.  Simplificarlo todo a la consecución de la república catalana que será más libre y democrática que el estado español en el que viven, sin dar ninguna explicación más.

 

Principio método del contagio y enemigo único

 

Goebbels decía: “Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada."

 Resumido en “un enemigo común nos une”. Goebbels enfocaba toda la acción como un instrumento para derrotar al “enemigo de Alemania”, sólo así podía unir a todos sus ciudadanos en una lucha común.  

Y, ¿cómo lo aplica el independentismo? Pues el enemigo es el estado español, los antidemócratas partidos constitucionalistas, los carceleros, como los llama Rufián. Todo lo que no es independentismo es enemigo del pueblo catalán. Los reúnen a todos en “españolistas o unionistas” para identificarlos en uno solo, sin contar a los que están a favor del referéndum pero en contra de la independencia, a los federalistas, a los nacionalistas no independentistas, da igual, todo el que no quiera la república catalana es el enemigo a abatir.

 

Principio de transposición

 

Goebbels decía: "Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que les distraiga. 

Este principio consistía en tachar de violentos a los grupos disidentes cuando los nazis realmente tenían a todo un ejército que no dudaba en reprimir a todo el disidente y a una policía que se dedicaba a espiar al que se atrevía a salirse del carril. 

No hace falta decir cómo el independentismo aplica este principio a la perfección: tachar de violento al Estado por la supuesta represión policial y por el encarcelamiento de los golpistas, cuando ellos no han hecho más que alentar la violencia desde las instituciones y algunos, como los famosos CDR y los cachorros de la CUP, a ejercerla activamente para después acusar de violentos a los que estaban haciendo cumplir la ley.

De hecho, ellos mismos se denominan “la revolución de las sonrisas”, ellos nunca ejercen la violencia sino que es el estado español el que lo hace. Es un principio de transposición de manual.

 

Principio de la exageración y desfiguración

 

Goebbels decía: "Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”. 

Goebbels aplicaba este principio principalmente a los judíos, a los que acusaba de todos los males de la sociedad. El simple hecho de tener tiendas rotuladas en otro idioma o vendiendo sus productos, ya era una amenaza grave contra el país. Era algo que amenazaba con desestabilizar la nación y dejar sin trabajo a todos los alemanes de bien. Eran prácticas habituales señalar los comercios y a todo el discrepante y, sobre todo, exagerar cualquier noticia, ya que la exageración siempre es más creíble que la verdad y se vende mejor.

 

 

Sí, es justo lo que hace el independentismo: señalar al disidente, al que se siente español y catalán, multar por rotular en castellano, perseguir y señalar al que critica al independentismo y sobre todo exagerar y desfigurar las noticias que consideran ataques.

Por ejemplo, en la reciente final de la Copa del Rey, se retiraron camisetas con simbología política que ellos vendieron como que el estado español les había quitado aquellas camisetas solo por ser amarillas. Y por supuesto el hecho de que los que intentaron dar un golpe de estado estén en prisión lo han transformado en la exageración que reza en el titulo de este principio: los han metido en prisión por poner urnas.

 

Principio de vulgarización

 

Goebbels decía: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar”.

Libertat, presos políticos, democracia, prensa española manipuladora, carceleros. Es fin un sinfin de consignas que se recuerdan fácilmente y hacen más sencillo el que las masas puedan marchar de manera homogénea. Y si algo tiene este procés es vulgarismo y escenas ridículas por doquier:

 

Además, Goebbels también decía que “La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa y tienen gran facilidad para olvidar”.  No hace falta decir que las masas independentistas se han olvidado por completo de la pasmosa corrupción de los que les han guiado por todo este procés.

El caso 3% o el caso Pujol no son nada para ellos porque los líderes independentistas lo han cubierto todo de procesismo, a pesar de que todo este procés nació para ocultar la corrupción, tal y como afirma una nota de los Mossos. Principio de vulgarización logrado.

Principio de orquestación

Goebbels decía: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. 

¿Creéis que algún independentista sabe los motivos por los que se quiere independizar? Ya que el clásico España nos roba se acabó desde el escándalo del chorizo confeso Jordi Pujol, ahora solo les quedan las consignas. Tres ideas básicas en las que sustentan las razones para conseguir la independencia: 

  1. Porque son una nación con una lengua e historia propia.
  2. Por que dan a España más de lo que reciben y quieren racionalizar sus recursos.
  3. Porque quieren ser una República

Y a mi que alguien me explique cómo la CUP, siendo internacionalista según sus estatutos, puede ser a la vez nacionalista. Gracias.

Pero sigamos, porque aquí entra la famosa frase de Goebbels que decía que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Los embustes que repiten mil veces hasta intentar convertirlas en verdad se cuentan por cientos:  que si los líderes independentistas está presos por poner urnas, que si el Estado no quiere pactar un referéndum, que si el pueblo catalán es soberano, que si una Cataluña independiente no saldría de la UE, que si el 1 de octubre fue un éxito, que si hubo 1.000 heridos en la jornada de aquella “votación”. En fin, un cuadro.

Principio de renovación

Goebbels decía: “Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones”.  

En resumen, este principio se refiere al bombardeo constante de imágenes e informaciones para contrarrestar el ataque de adversario, reinventarse constantemente. En este caso, los independentistas son unos expertos ya que si algo saben es reinventar el procés.

Todos los días nos levantábamos con nuevas noticias sobre Cataluña y nuevas informaciones sobre los movimientos de los separatistas. Si no era sobre Puigdemont, era sobre la CUP. Excéntricas declaraciones de sus líderes día sí día también, la independencia “sí pero no” en aquel ambiguo discurso, las fugas de los políticos, la pretensión de investidura de un Puigdemont huido, etc.

Al público no le da tiempo de asimilar el esperpéntico show porque el procés se iba renovando a cada segundo. Sin hablar de las entrevistas de los líderes en las que era tal el número de mentiras por segundo que era imposible que el interlocutor las rebatiera.

Principio de la verosimilitud


Goebbels decía: “Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias”. 

Esto consiste básicamente en inventarse apoyos a la independencia que no existen. Han conseguido hacer creer que los líderes europeos apoyan el procés cuando absolutamente todos apoyan al Gobierno de España. Pero ellos lo sustentan en, efectivamente, fuentes diversas para deformarlas y construir sus argumentos, por ejemplo, supuestas entidades supranacionales de reconocido prestigio como Julian Assange, Varoufakis o Pamela Anderson,  recortes de periódicos extranjeros que descontextualizan para hacer creer que gente importante da su apoyo a la república catalana, declaraciones que extraen de largas intervenciones, para con todo ello construir un solo argumento de respaldo a su locuras.

Principio de silenciación

Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines”.  

Medios de comunicación afines, esa es la clave de este principio. No hace falta explayarse mucho en este punto, ya que todos conocemos la maquinaria propagandística en los medios de comunicación catalanes encarnada en su vergonzosa televisión pública y demás medios subvencionados. Además, cuentan con varios aliados de fuera de Cataluña a los que han soltado un buen fajo de billetes para apoyar el independentismo, como cierta ex “miembra” del PSOE repudiada por todos los partidos y de cuyo nombre no quiero acordarme.

Principio de transfusión

Goebbels decía: “ Establecer en la población una constante y manifiesta actitud visceral de odio y resentimiento contra el enemigo. La propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas”.  

Y es que a veces no hace falta ni explicarlo porque los líderes independentistas lo aplican todo casi al pie de la letra. Si algo tiene el procés es sentimiento, odio, supremacismo, xenofobia. Goebbels basaba este principio en que calara la idea del odio al extranjero, del odio al judío, a los negros, a los homosexuales. Grupos a los que los nazis consideraban el mal de la nación.

Pero además se dedicaban a inventarse la historia para así justificar todas sus tropelías e infundir el odio en la sociedad. Los líderes independentistas han aplicado esto de forma más que evidente, infundiendo odio hacia todo lo que suene a español, ayudado por sus medios de comunicación y una propaganda pagada con dinero de todos los españoles.

Es el supuesto supremacismo  de los catalanes frente a los que algunos llaman “españolitos”, grabado a fuego, que a muchos les ha hecho creer que realmente son genéticamente superiores. Ya lo dijo junqueras: “los catalanes tienen más proximidad genética con los franceses que con los españoles”. Y por supuesto inventarse la historia, tal y como hacia Hitler.

Inventarse una historia de Cataluña que no existe para así sostener con más vehemencia su relato. Prueba de ello es el “Institut de Nova Historia” apoyado por la Generalitat y que se dedica a inventarse a la historia de Cataluña afirmando que personajes como Miguel de Cervantes o Leonardo Da Vinci, eran catalanes. Es espectacular.  

Y llegamos al más importante:

Principio de unanimidad

Goebbels decía: “Llegar a convencer a mucha gente que se piensa como todo el mundo, creando impresión de unanimidad”.  

Este principio se aplica terroríficamente a la perfección. A los independentistas pocas veces les habremos escuchado hablar de una parte de Cataluña o del 48% de los catalanes. Ellos hablan del pueblo catalán, todo el pueblo catalán que quiere “libertad, república y democracia”.

Para su discurso no existe ese 52% de catalanes que no quiere la independencia, lo que hace que sea una gran mayoría silenciosa la que no se atreva a abrir la boca porque el principio de unanimidad está perfectamente orquestado y se ha hecho creer que son todos los catalanes los que quieren la independencia. 

Como vemos, el procés y el independentismo tienen más de fascismo que de democracia y el supremacismo y la xenofobia manchan todo el movimiento hasta la médula.  Pero, por suerte, ya está llegando a su fin y no ha sido gracias al PP, ni a Cs ni mucho menos al PSOE. Ha sido gracias al estado derecho y a que toda España se ha plantado y por fin se ha dado cuenta de que no hay que avergonzarse por estar orgulloso de pertenecer a este país.

Pero mientras tanto aún queda algo de procesismo agonizante y estoy seguro de que nos deparará alguna sorpresa más, pues una de las cosas buenas que tiene toda esta historia es que nos mantiene entretenidos. Por tanto tenemos dos opciones: o cabrearnos por intentar reírse de toda España o reírnos nosotros de ellos. Yo opto por lo segund

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