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El maestro José Tomás demuestra en México que sigue siendo el rey

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Como escribe Rosa Jiménez Cano en 'El País', "no hay día más mexicano que el 12 de diciembre, ni español que se sienta más mexicano que José Tomás.

El diestro volvió a llenar la mayor plaza del mundo, a generar expectación y a cumplir con su espada y su muleta. Siguió fiel a su concepto y repertorio. Mantuvo su sabor y tono, pero con un reposo visto en los últimos años que da, si cabe, una dimensión más profunda a su toreo.

El torero, sumido en su silencio, dio un paso al frente para ayudar a su patria de adopción. El diestro más esperado no olvida los momentos vividos en el país que le acogió cuando quiso ser torero.

Abrió plaza el caballero estellés Pablo Hermoso de Mendoza quien volvió a estar muy lúcido con sus jacas en esta tarde.

Pero le ocurrió lo mismo de siempre. Les da demasiado castigo al inicio y al final se quedan cortos y parados. Matando pasó las mismas penurias. Múltiples pinchazos, una media y se desmontó para descabellar. Se retiró entre rechifla.

En segundo lugar salió Joselito Adame de azul e hilo blanco, puso de su parte pero desafortunadamente con la capa las cosas no le salieron como él deseaba aunque lo vimos con seguridad de pies. Con la muleta cambió un tanto los papeles y se vio más confiado y seguro.

Lamentablemente el toro se rajó y a él le dio por un toreo efectivista muy celebrado. Mató de entera muy trasera tirándose sin muleta y conmovió a muchos asistentes y lamentablemente al Juez le regaló dos orejas, que terminó por darle al traste a la actuación de Joselito y la tarde misma pues terminó por ser más un festival que una corrida de luces.

El de Galapagar, José Tomás, ataviado de azul marino y oro, tuvo una brillante tarde donde se dio gusto toreando de capa al pegar atornillado al piso un gran quite por gaoneras, digno de reconocerle hasta por sus acérrimos rivales. Con la muleta se vio muy reposado y con cabeza. Tras una buena faena pegó un pase final con excesivo desprecio que dejó a todos admirados. Pinchó en varios intentos y el dadivoso Juez le regaló una oreja, que posiblemente la hubiera merecido de no ser que el Juez no hubiese cometido el excesivo e inútil regalo a Joselito.

El madrileño Julián López “El Juli” de perla y oro, lidió un toro que no le dio ninguna opción de triunfo. Mató de entera y descabello. Se retiró entre aplausos.

El tlaxcalteca Sergio Flores de amarillo y pasamanería, lidió el toro más propicio.  Un toro con una gran masa pero con cabeza pequeña, que lo hacía verse desproporcionado. Sergio se mostró sobrado y poderoso, aunque no muy refinado. Le llegó mucho a los tendidos por su quehacer con la muleta al dejar a su toro un tanto crudo y fajárselo por la cintura. Mató de certera estocada y cortó dos orejas con el respectivo arrastre lento al toro.

José María Manzanares, de carmín y oro, se enfrentó a un toro de Xajay y, sin parecerlo, toreo por naturales suaves y parsimoniosos y posteriormente un estoconazo para que se le concediera justamente una oreja que paseó entre el júbilo popular.

Cerró plaza Luis David Adame, de palo de rosa y oro, con un toro de Villa Carmela que fue repetitivo pero no terminó por ser del todo entendido por el hidrocálido. Toreó por Zapopinas pero sin fijar los pies. Para complacer a la afición puso banderillas muy a su estilo y se vio con dificultades y muy precipitado y revolucionado. Mató de media y se retiró entre algunos aplausos.

Tarde de mucha atracción, extrema variedad, larga que no resultó tan tediosa como se esperaba, ya que no hizo frio ni viento. Sin duda son mejores las tercias, sin embargo nos quedamos con varios chispazos de emoción que nos dieron una tarde interesante.

FICHA DEL FESTEJO 

Ciudad de México (México), martes 12 de diciembre de 2018. Corrida Guadalupana. Lleno de 'No hay billetes'.

Toros, por este orden, de La Joya, que se acabó pronto; Santa María de Xalpa, noble que se rajó; Jaral de Peñas, que resultó bueno; Fernando de la Mora, regresado por su poca presencia; 4° bis también de Jaral de Peñas, lastimado que se escupía de los engaños; Montecristo, que no tuvo ni un pase; Villa del Águila, bueno, repetitivo de irregular presentación y premiado con arrastre lento; Xajay, noble que duró muy poco; y Villa Carmela, repetitivo y complicado.

El rejoneador Hermoso de Mendoza, silencio.

Joselito Adame, dos orejas.

José Tomás, oreja.

Octavio García El Payo, silencio.

Julián López El Juli, palmas.

Sergio Flores, dos orejas.

José María Manzanares, oreja.

Luis David Adame, palmas.

Categoría
Salsa Rosa
Palabras Clave
maestro, José Tomás, demuestra, México, rey

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