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A Pablo Iglesias y sus compinches de Podemos se les ha quedado cara de tontos

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Lo más divertido es la cara de tontos que se les ha quedado a Pablo Iglesias y sus compinches.  

La soberbia no sólo ofusca la inteligencia. En política es pecado mortal. Estos chicos de Podemos, que son menos listos de lo que la vaporosa profesión periodística da por supuesto, se habían repartido la piel del magullado oso socialista sin haberlo cazado y es lógico que anden tan alicaídos.

La frustración siempre es proporcional a las expectativas y el de la coleta y sus cuates las tenían altísimas. Para ellos, las elecciones del 26-J de 2016, con España todavía bajo los efectos de la crisis económica, la corrupción saturando los informativos, varias cadenas de televisión entregadas y el PSOE en manos de una panda de ineptos, eran una oportunidad histórica. 

No ha habido ‘sorpasso’ sino ‘tortasso’ y eso marca un punto de inflexión.  Perdido el impulso y si el Comité Federal no hace el canelo, sólo pueden ir hacia atrás.

Tenemos convocatoria electoral autonómica en el horizonte, pero a menos que el terremoto del Brexit hunda el sistema y todo se vaya al carajo, no les irá muy bien a los podemitas, porque es físicamente imposible que concurran otra vez un conjunto de circunstancias tan favorables como las que tenían el pasado domingo.

Debo confesar que ni imaginaba un resultado así. Ni yo ni nadie, con la excepción de Paco Marhuenda, que se tira siempre a la piscina por el lado contrario a los demás y está vez acertó.

Algunos colegas, que ahora ponen cara de ‘yo lo sabía’ y que el día de marras me estuvieron abrasando el móvil con whatsapp apocalípticos, encuestas devastadoras, chistes malos y avisos de que esa noche tendríamos mayoría absoluta rojeras y un gobierno dominado por la izquierda zarrapastrosa, son los que hoy, a toro pasado, atribuyen lo ocurrido a las sabiduría del pueblo español. Nuevo error y de bulto.

Las diferencias en el voto entre el 20-D y este 26-J tienen mucho más que ver con el cambio en las estrategias y actitudes de PP y PSOE, que con la supuesta sensatez de la parroquia.

Al verse con el agua al cuello, los socialistas tiraron de Felipe González o Guerra y fueron al choque con Podemos, reivindicando su patrimonio y apelando a sus veteranos.

El PP, en lugar de acularse en tablas, salió a torear a los medios, paseó a Mariano Rajoy, que va a ser lo mejor que tienen, y acertó en el mensaje.

La sonrisa cambia de bando, al menos por el momento.

Categoría
Prime Time Política

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